domingo, 19 de marzo de 2017

Cuatro poemas sin título







I.        Una mujer camina. Oscuridad.

Penetran en la noche los luceros.
Su mente vomita lo que sueña.

La mujer ignora que sabe
dónde se creó esa señal de luces
que han derrapado
hasta vararse en otro abismo.

Se han cruzado heridas
en los ángulos muertos
y el enigma arde, saturado de verbos.




II.       Los fantasmas que pueblan tu ausencia
se sientan alrededor de mi mesa,
ocupan mi cama y mi bañera.

No hay palio morado que me ampare
ni mansedumbre moral que me sostenga.



III.        Llora la noche.
Un diluvio de silencios nos aturde.

Amaneceres turbios. Cobardía.
Tú no has llegado. Lo intuía.




IV.        Desapareces.
Perdida y misteriosa.
Retornas.
Cierras tu puerta.
Ya estás de nuevo en tu mazmorra.
Renuncias al vino y a la miel.

Alcalá de Henares, 19 de marzo de 2017
Texto e imágenes realizados por Franziska para "El canto del raitán"

Nota: Los poemas que se publican hoy tienen fecha muy reciente y están inspirados -de ninguna manera copiados- en el poemario de uno de mis más admirados profesores, Alberto Cubero Mellado, y de su poemario "Tránsitos". Gracias, querido profesor. La numeración que he asignado a cada uno es correlativa a los diferentes poemas que van apareciendo, es decir, desde el primero al cuarto. Seguiremos.  Es decir, si estás de acuerdo. Franziska

lunes, 6 de marzo de 2017

Mi voz se oye en el eco del viento






Ni rosa de invernadero
ni flor de estercolero.
Nací y crecí en el campo
libre y dichosa: de mí se nutren
abejas y mariposas.
Mis pétalos luminosos
brillan con la luz del sol.


Ni rubia como los trigales
ni más morena  que la canela.
Ni muy alta ni muy baja.
Ni muy guapa ni muy fea.
De pétalos regulares,
dicen las gentes que soy.



Mi voz se oye en el eco del viento
cuando estalla la tormenta
y rugen y braman los cielos.
Nunca estuve en el mercado
que ofrece y compra quereres.
Me basto y me sobro siempre.
Mis huellas las marco yo.



Si quiero, entera me doy.
No pongo en valor o precio
lo que recibo o doy.
Cuando no es posible, cedo;
mas nunca guardo rencor
y del pasado, me olvido.


Es el presente vivido
lo que tiene algún valor.
Por más que nos empeñemos
en usar de los cronómetros,
nunca volverá a nosotros
lo que acaba de pasar.


Acabo de conocerte
y ya eres pasado, hoy.
Lo que somos, lo que fui…
Lo que quieres, lo que añoras,
lo buscas a todas horas
y siempre escapa de ti.


 6 de mayo de 2013

Alcalá de Henares, 6 de marzo de 2017
Texto e imágenes realizados por Franziska para publicar en
El canto del raitán